817 piezas que “ayudan a recordar de dónde venimos y homenajear a las generaciones que nos precedieron en Chillarón”

El Museo Etnográfico y de Arqueología Industrial de Chillarón de Cuenca ha sido montado con objetos artesanos y sencillas máquinas manuales, utilizadas en el cultivo de las tierras y en las tareas del ganado, que son parte de nuestra historia y señas de identidad de un pueblo. Así lo explica la guía del propio museo Guadalupe Vázquez. “El museo está ubicado en un edificio de tres plantas, de reciente construcción y especialmente diseñado para este fin”. Es un museo que depende del Ayuntamiento de la localidad.

En la primera planta, en la entrada, se encuentran algunos objetos de la exposición y con unos paneles informativos acerca de la fundación del museo y la relación de personas que, gracias a sus donaciones, han hecho posible el montaje del mismo. La primera sala está dedicada a “Los trabajos y los díase incluye más de un centenar de piezas de diversos tamaños, todas ellas relacionadas con las labores agrícolas y el pastoreo. 

En el recibidor de la segunda planta hay algunos objetos de gran valor etnográfico. A continuación, está el denominado “Cuarto de las almas”, donde se exponen fotografías de nuestros mayores. En la sala “El discurrir de los tiempos” existen unas vitrinas con útiles de la vida cotidiana y a su alrededor piezas de uso doméstico. También podemos ver una pareja de maniquíes vestidos con la ropa tradicional festiva.

La tercera planta, dedicada a “Los rescoldos del llar”, es la antesala con objetos para la matanza: una orza para guardarla, la mesa para el sacrificio del cerdo, el lebrillo para el adobo de chorizos y morcillas, entre otros.

Vázquez explica que dentro de este museo también existe una simulación de vivienda tradicional de Chillarón y su comarca. Con zaguán de pequeño tamaño, techumbre de madera vista de calidad mediocre, solado de guijarro, hueco para las animales con sus pesebres y puerta de buen tamaño provista de ventanillo enrejado. La cocina es el alma de la casa, recinto de vida y confraternización de las gentes. En ella se guardan y se tienen todos los útiles necesarios para preparar el alimento de la familia y ahí se reúnen todos en torno a la lumbre en invierno. El piso suele ser de baldosa de barro cocido. Los rasgos de la alcoba de la casa suelen ser muy marcados y uniformes: una pequeña ventana al exterior, tamaño reducido con solo lo necesario para su uso, piso con loseta prensada de dibujo, el enlucido más fino y las vigas se disimulan con falsos techos de cañizo y yeso. Y por último, nos encontramos el cernedor; en él se cierne la blanca harina en la artes y se amasa para fabricar el pan, que después se arropa con los tendidos y se deja fermentar antes de entrar al horno, donde se cuece para el alimento de la casa.

Vázquez considera que es importante que existan este tipo de museos porque “para saber hacía dónde vamos hay que conocer de dónde venimos. Creemos que es importante rendir un sincero homenaje a las generaciones que nos precedieron, contribuyendo al conocimiento de las formas de vida de los pueblos de nuestra tierra. Por ello el principal objetivo que perseguimos es enseñar, de una forma lúdica y cercana, a generaciones de jóvenes y no tan jóvenes, no solo lo referente al trabajo, sino también el ámbito de la vida familiar en sus distintas vertientes: cotidiana, tradicional, festiva, popular y social”.

Un total de 817 piezas

El museo cuenta con 817 piezas curiosas y en buen uso, informa la guía del museo. Pero entre ellas destaca la aventadora: máquina manual que sirve para cribar y aventar los granos de trigo, cebada y otros similares, limpiándolos de de restos de paja, granzas y otras impurezas por medio de corrientes de aire y vibración. La aventadora de empleaba después de la trilla, que separa el grano de la paja y lo libra de su cubierta. La zafra: para guardar el aceite, con espita y calentador para templar el aceite en época invernal.

Otra pieza que resalta es el molinillo de café de hierro de gran tamaño de uso industrial. El museo también posee uno más pequeño de uso domestico. Y la cantarilla de cerámica para el acarreo del agua de la casa. Aunque lo que más destaca Vázquez es la Vivenda tradicional con las diferentes dependencias. Depdencias que iremos recorriendo y en las que podremos sumergirnos en el pasado.

El museo suele recibir unos 400 visitantes al año que vienen de todas las partes de España. Algunas de ellas se hospedan en la localidad y otras hospedadas en Cuenca.

La visita

La entrada al museo es gratuita, incluyendo la visita guiada y las diferentes actividades realizadas a grupos. Para visitar el museo se concertará la hora previo contacto telefónico en el teléfono 665 84 00 33 o por correo electrónico bpmespidofreire@yahoo.es.

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