“Aunque llevé a mis alumnos de Tejas a sitios como Madrid, Valencia, Toledo, Granada, Sevilla, Santander, el sitio que más les gustó fue Cuenca”. Entrevista a la profesora conquense Paloma Serrano

Paloma Serrano es una conquense que lleva ya más de doce años viviendo en Tejas. Aunque estudió Terapia Ocupacional su carrera profesional se ha centrado en enseñar español para extranjeros. Actualmente cursa un doctorado en la universidad de Texas A&M, donde también es profesora.
Paloma Serrano

¿Dónde vive actualmente y cuál es su trabajo?

Pues vivo en College Station, Texas, donde actualmente soy candidata al doctorado en la universidad de Texas A&M en estudios hispánicos, rama de lingüística aplicada, universidad donde también enseño. Mi investigación se centra en los hablantes de herencia de español, es decir, migrantes y/o hijos y demás descendientes de migrantes en su gran mayoría procedentes de México y Mesoamérica y el español de Estados Unidos. Estudio emociones, específicamente la ansiedad y el aburrimiento en las clases de español y también el mantenimiento generacional de la lengua. Además, hago estudios de egiptología en mis ratos libres, a ver si escribo esa tesis doctoral un año de estos (también estudio emociones). Previamente estudié un máster de Español para Extranjeros en la universidad Pontificia de Salamanca y un máster en Historia del Mediterráneo Antiguo en la UOC, Autónoma de Barcelona y Alcalá. De carrera estudié terapia ocupacional, por eso me dedico a estudiar las emociones en otros campos. 

¿Cuál fue su primer viaje de trabajo al extranjero y para qué?

Viaje con sus alumnos de Tejas a Cuenca

Mi primer viaje de trabajo al extranjero, curiosamente, fue a España con un grupo de 35 alumnos que llevé del instituto donde trabajaba aquí en Texas también, el Lampasas High School. Por supuesto que los llevé a Cuenca. Volví dos años después con otro grupo igual de grande del mismo instituto y tuve un par de alumnos que repitieron, aunque ya eran universitarios. Aunque llevé a mis alumnos a sitios como Madrid, Valencia, Toledo, Granada, Sevilla, Segovia, Asturias, Santander, el sitio que más les gustó en los dos viajes fue Cuenca.

“Honestamente y después de 12 años aquí, me atrae muy poco de la cultura estadounidense”

¿Qué le atrae de la cultura en la que estás actualmente?

Honestamente y después de 12 años aquí, me atrae muy poco de la cultura estadounidense. En las películas hollywoodienses te venden el país muy bien, pero la realidad es muy distinta. Un comentario generalizado de mis amigos que no son de aquí, especialmente los europeos, es la queja de la falta de cultura y actividades culturales existentes, por lo menos en Texas. Sí que hay festivales y cosas así, pero son fenómenos muy escasos, puntuales y de tener que viajar muchas horas. Seguramente si le preguntas a alguien que viva en una ciudad grande tipo Nueva York o Boston, su experiencia en este aspecto será más positiva, pero en el campo texano poco hay. Si hubiera que mencionar algo interesante me quedaría con la comida, la barbacoa. Y quizás con la amabilidad de la gente. En general son gente muy amable, hasta para ir a hacer papeleo. 

¿Y qué le resulta lo menos atractivo?

El tener que ir en coche a todas partes. Se echa de menos ir andando a los sitios. Aquí se hace todo desde el coche, que por un lado es cómodo porque hasta para ir al banco, a la farmacia, el super puedes ir en coche y no bajarte, pero eso también te dice las grandes distancias que hay para hacer cualquier recado. Donde vivo ahora aún puedo caminar al centro comercial y algún restaurante pequeño del barrio, pero antes que vivía en un pueblo rodeada de vacas y caballos, menos de veinte minutos a cualquier sitio no te quitabas. Y el tema de las armas y que te las puedas comprar en el supermercado y las pueda llevar cualquiera. Mucho defienden su Segunda Enmienda, pero se olvidan de que esa enmienda se escribió para tener rifles y que estamos hablando del año 1795.

“Había padres que llamaban a quejarse de por qué hablábamos y enseñábamos en español en la clase de español”

¿Qué cosas curiosas le han pasado enseñando español?

Cuando enseñaba en el instituto, en un pueblo pequeño de mayoría republicana, pues lo típico del “esto es América y aquí se habla inglés” a diario era lo más curioso. Había padres que llamaban a quejarse de por qué hablábamos y enseñábamos en español en la clase de español…Añadido a la ignorancia generalizada sobre geografía. Me han llegado a decir que si España es una isla, que si es su propio continente, o que iban a ir en coche a visitar a su media hermana (porque se piensan que España debe andar en algún lugar debajo de México pero no saben exactamente dónde). O algunas barbaridades que aparecen en los libros de texto como celebrar la Semana Santa en agosto. También me gusta cuando me hacen trampas con los traductores en línea y me han llegado a presentar proyectos en cartulina escritos en francés o ensayos a un nivel Borges o José Martí cuando te dicen a diario “mi llamo es Anthony”. Por lo menos en la universidad los alumnos le ponen un poco más de empeño aunque te hagan las mismas trampas, porque la universidad aquí es carísima.

¿Cómo se percibe el español y la cultura española fuera de España?

Depende. Para alguien que no sea de herencia hispana, lo general que se piensa es que todo aquel que habla español es mexicano, perezoso, ilegal… y de tez oscura. Para ellos el español es un idioma de segunda categoría, la lengua del jardinero y del albañil. Esta manera de pensar y de actuar, que también he estudiado en profundidad, provoca en el hablante de español, especialmente de origen mexicano, un sentimiento de rechazo por parte de la sociedad mayoritaria y hacia el mismo idioma español. De hecho, se les deja de enseñar el español a los hijos y aunque la segunda generación es bilingüe la tercera ya ha asimilado el inglés y su cultura. El hablar español para mucha gente se ha convertido en un estigma. Por suerte aún quedan personas que siguen esta lucha por mantener el español vivo en sus comunidades, mucho más en respuesta a las campañas políticas de Trump y su odio a los “malos hombres”.

Piensan también que todos los que hablamos español en nuestros países de origen solo comemos comida mexicana o tex-mex como burritos, fajitas, chimichangas, etc, y nuestras tradiciones son iguales y celebramos el Día de los Muertos y el 5 de mayo, aunque esta es una celebración estadounidense y no mexicana. Hay gente que sí conoce la sangría y la “payieya” (paella), los Sanfermines y poco más. Como he dicho antes, mucha gente no sabría localizarla en el mapa. Sin embargo, en ambientes más cultos o educados saben decirte cómo hacer el socarrat bien hecho (me ha pasado no hace mucho) y su cuadro favorito de Goya. Por eso digo que depende de los círculos donde te mueves o vives. 

¿La gente de su entorno sabe dónde está Cuenca?

Mis amigos sí, pero la gente de a pie no. Depende de tus círculos. Tuve una profesora estadounidense que hizo su tesis en exorcismos durante la Inquisición y ha estado en el archivo de Cuenca investigando, por ejemplo. Cuando le dices a la gente que eres de España, los que sí saben dónde está conocen Madrid y Barcelona y poco más. 

¿Qué echa de menos de su vida conquense (aparte de la familia)?

No sé si calificaría de conquense o española en general, pero el poder ir a tomarte algo a cualquier hora del día sin que te sangre la cartera, o tomarte un café en condiciones y no eso que te venden aquí que no es ni café. También se echa de menos el ir a hacer cosas culturales, algún conciertillo, teatro, o visitar a gente sin tener que pedir una cita en su agenda con semanas de antelación y horario específico. La sociedad estadounidense es demasiado individualista y los mediterráneos que somos más colectivos (aunque cada vez menos) no lo llevamos tan bien. Y bueno, las típicas comidas, aunque aquí cada vez hay más producto español. Hasta vinos de Cuenca me compro en el supermercado. 

¿Cree que Cuenca está preparada a nivel idiomático para atender a extranjeros?

Yo creo que ahora en Cuenca hay más gente que habla idiomas que no a lo mejor hace veinte años. Todo es ponerse. Lo que habría que cambiar es la mentalidad del turista que solo habla inglés y su mentalidad imperialista de “hablan inglés en todas partes, para qué voy a aprender sus idiomas”.

¿Con qué frecuencia regresa a Cuenca y qué no puede faltar siempre que viene?

En teoría una vez al año. Este año con el coronavirus no va a ser posible entre problemas de aduanas y cancelación de vuelos constante. No se me ocurre nada en específico que no pueda faltar, mi madre ya se encarga de preguntarme qué me apetece comer que aquí no pueda, así que lo que se me antoje ese año. Eso sí, intento traerme resoli, que es todo un éxito aquí. 

¿Le gustaría volver a Cuenca a seguir tu carrera profesional?

No me importaría, considerando que existe un programa de español para extranjeros de la Universidad de Castilla La-Mancha en el campus de Cuenca. Pero laboralmente veo difícil conseguir una plaza en cualquier universidad española con un puesto decente y no de profesor asociado con esos sueldos que no te dan ni para comer. No me veo enseñando inglés tampoco como alternativa cuando lo que estudio es español para extranjeros o para hablantes de herencia.

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