“Me encantaría complementar la formación artística de la Escuela de Teatro con una pedagogía de los oficios de las artes escénicas”

Patricia González

Patricia González es una conquense y “cómica del carro” como ella misma se denomina. Con estudios superiores en Arte Dramático y enamorada de este arte, está al frente de la Escuela Municipal de Artes Escénicas de Cuenca desde hace casi diez años. Orientó su carrera profesional hacia la pedagogía teatral y sigue formándose. También actúa con la compañía Tránsito Teatro, de la que fue fundadora.

¿Cómo llega a ponerse al frente de la Escuela de Artes Escénicas de Cuenca? ¿Cómo surge este proyecto?

Yo ya había regresado a Cuenca después de haber terminado la carrera y con la compañía Tránsito Teatro estábamos teniendo bastante trabajo y se nos empezaba a conocer en Cuenca. Desde el Ayuntamiento nos pidieron que presentáramos un proyecto porque se iba a crear la Escuela de Música y Artes Escénicas y querían crear una escuela de teatro. Creo que algo que fue muy acertado en su época es que tanto Pedro J. García Hidalgo como Pepe Llopis, que en aquella época era el director de la escuela, estaban buscando gente profesional en las Artes Escénicas. Cuando digo profesional me refiero a gente licenciada en Artes Escénicas igual que los profesores de música eran y son titulados superiores en Conservatorios.

Realicé un proyecto con la compañía y se lo presentamos y creo que les gustó y empezamos las clases en enero de 2011. Durante muchos años creo que la gente de Cuenca y el colectivo teatral estaba demandando esta escuela. Imagino que pidieron más proyectos y al final se quedaron con lo nuestro.

Desde Tránsito Teatro teníamos claro que queríamos hacer lo más cercano, salvando las distancias, a lo que se impartía en las Escuelas Superiores de Arte Dramático. Tenía muy claro que se tenían que desarrollar asignaturas de técnica teatral y como acababa de terminar la carrera pensaba que tenía que ser algo muy parecido a lo que yo había estudiado y me había abierto tantos mundos. Conté con personas especializadas en cada asignatura y empezamos a desarrollar este proyecto. 

¿Con qué finalidad nace esta escuela?

La finalidad con la que nace la escuela imagino que desde las instituciones era darle a la ciudadanía de Cuenca esa vertiente también en el mundo del teatro y en la pedagogía teatral. La finalidad de Tránsito Teatro era dar las herramientas desde la técnica para crear un tejido cultural en Cuenca desde el teatro, sabiendo que iba a ser una escuela municipal, que la mayoría de los alumnos iban a ser amateur y proporcionarles todas esas herramientas para la creación de grupos de teatro, actores o de lo que cada uno pudiera coger de la escuela. 

En enero de 2021 se cumplen diez años desde que empezó esta andadura, ¿habrá algún acto especial para celebrar esta fecha?

La verdad es que no lo sé. En la cabeza ya hay posibilidad de hacer distintas cosas que no voy a adelantar porque no están aún estructuradas. Imagino que cuando le demos alguna vuelta más y contraste algunas ideas con el profesor de interpretación y las instituciones sí que me gustaría realizar algún acto especial. No sé si huyo mucho de los grandes eventos, pero seguro que será algo con mucho cariño con el alumnado que ha pasado por la escuela recordando algunas piezas teatrales…  Ahora mismo solo son ideas que están en la cabeza. 

En este momento en el que estamos es complicado pensar a largo plazo porque parece que no se puede pensar en nada en nuestro futuro inmediato. Aunque para mí levantar el telón con todos los grupos ya es una celebración, pero sí que me gustaría hacer algo con cariño para recordar a estos 10 años. 

¿Cuántos alumnos han pasado por ella?

No te lo podía decir con exactitud, pero pongamos que una media de 40 o 50 alumnos por año aproximadamente. Por tanto han podido pasar más de 400 o 500 alumnos por la escuela porque también se han hecho cursos de fin de semana y otras actividades. Lo que sí puedo decir es que la Escuela de Teatro cada año ha ido creciendo y es algo que me ilusiona mucho. Creo que el proyecto ya está asentado en la ciudad y cada vez se nos conoce más. Han sido muchos alumnos y espero que sigan siendo muchos más. 

¿Qué le ha aportado la Escuela y sus alumnos durante estos años?

Mucho, el cien por cien. La Escuela de Teatro de Cuenca para mí ha sido un proceso muy bonito tanto a nivel profesional como a nivel personal. Creo que según iba creciendo la escuela yo iba creciendo con ella. Cuando estaba estudiando interpretación no me imaginaba nunca que me iba a dedicar a la pedagogía teatral. Estudié interpretación textual para ser actriz, para hacer tu compañía o para dedicarte la actuación.

Con la escuela he aprendido muchísimo de cada alumno cada año y cada vez aprendo más y cada vez me ilusiono más y estoy más contenta porque para enseñar tienes que saber y enseñando aprendes. No he parado de formarme, me ha hecho estar en constante investigación y diría que me ha aportado mucho y era algo que no me imaginaba y que ahora no podría vivir sin ello. Veo mi presente y mi futuro más inmediato muy ligado a la pedagogía teatral y es gracias a la escuela. Todos los alumnos me han enseñado muchísimo, ha sido muy gratificante para mí.

“Me encantaría que existieran cursos de iluminación y sonido, de vestuario, de escenografía, de maquillaje”

¿Hay algo que le gustaría cambiar, mejorar?

Claro, siempre. Lo que más me gustaría, aunque creo que no será de forma inmediata, sería que la escuela no fuera un proyecto que desarrolla Tránsito Teatro, sino que fuera una escuela municipal reglada. Me encantaría que estuviera a la par y en conjunto de la Escuela de Música, que fuera un centro multidisciplinar y que existieran muchos más profesores y muchas más asignaturas dentro de las Artes Escénicas. 

A mí me gustaría mucho que en Cuenca no solo existiera la Escuela de Teatro de forma académica para el actor o para el artista, sino que me encantaría complementar la formación artística de la Escuela de Teatro con una pedagogía de los oficios de las artes escénicas. Me encantaría que existieran cursos de iluminación y sonido, de vestuario, de escenografía, de maquillaje, lo veo necesario para crear un tejido cultural, económico y social que tanta falta hace en la ciudad. Y lo segundo porque creo que daría mucho trabajo a muchas personas y que sería la base de ese futuro tejido cultural. A mí por ejemplo para mi compañía me cuesta horrores encontrar un profesional técnico en imagen y sonido especializado en teatro, un escenógrafo… Imagínate las compañías que se apoyarían en estos oficios y lo que se crearía.  

¿Qué supone el teatro para las personas que se acercan a él, en el sentido amateur y en el profesional?

No es lo mismo cuando te acercas al teatro en el sentido amateur que profesional. Para mí supuso un crecimiento personal muy grande. Las artes en general te ayudan a crecer, pero el teatro en particular es un crecimiento mucho más personal porque habla de la síntesis de la vida. Por eso creo que quien se acerca el teatro desarrolla aptitudes o herramientas que le pueden servir para su día a día: escuchar más al otro, comunicarte mejor y trabajar con tus propias emociones, entre otros. 

Mientras te contesto estoy pensando mucho en los adolescentes y los niños, en los que se nota mucho ese proceso de crecimiento, incluso en un solo curso, dentro del teatro. También estoy impartiendo un taller en la Facultad de Trabajo Social que a mí me está encantando y me está abriendo muchas perspectivas, de lo que supone el teatro y de cómo a través del teatro se tratan muchas transversales, cómo formar a la gente que va a trabajar con personas más oprimidas o con dificultades sociales puede ayudar a ellos y superar muchas cosas. 

Como profesional el teatro lo utilizas como un oficio que como persona te toca también en todo lo que he dicho antes, que te ofrece las herramientas necesarias para subir al escenario y cumplir con tu trabajo. El teatro lo supone todo como persona.

El lunes 18 se abrió el plazo para matricularse en la Escuela de Música y Artes Escénicas de En el mío se pone en rojo con un circulito Cuenca, ¿cómo animaría a aquellos que no se atreven a dar el paso?

¡Que se atrevan! Que no tengan miedo, que desde la escuela entendemos que prácticamente todo el conquense que se acerca lo hace de una forma de ocio y amateur, que lo cuidamos mucho, que nos divertimos mucho, que van a jugar muchísimo y se van a liberar de ese miedo que ahora tienen por no acercarse. Van a conocer el teatro desde muchas perspectivas, todos los procesos actorales, herramientas para llegar ahí. Si les gusta el teatro les va a gustar el doble porque lo van a disfrutar desde muchas perspectivas. 

No merece la pena no atreverse, es la oportunidad perfecta, está en tu ciudad. Vente, abre esa ventana y por lo menos te quedas aliviado de haberla abierto. Se van a divertir. 

También es miembro de la compañía Tránsito Teatro, ¿cuánta gente la forma y cómo empezó todo?

Soy miembro fundador de la compañía Tránsito Teatro. Empezó cuando acabé la carrera de Escuela Superior de Arte Dramático (ESAD) de Murcia y prácticamente todos mis compañeros se iban a Madrid o a las grandes ciudades y yo decidí regresar a mi ciudad natal. Mi antecedente es que yo llevaba en las venas, yo había mamado esto de la compañía y del grupo de teatro porque me considero hija o nieta de las compañías que existieron en Cuenca en la transición y de todo ese auge que hubo, de los Cómicos del Carro, de Desahucio y de tantos que hubo. 

Empecé a hacer teatro con 16 años y me considero casi más una cómica del carro y todo eso estaba muy dentro de mí. Decidí volver y traerme además a muchos de mis compañeros que habían estudiado conmigo. Empezó así. Fue iniciativa mía, formé la compañía, pero siempre he tenido un equipo maravilloso a mi lado. No hay un equipo estable pero siempre son amigos y gente a la que yo admiro, que exista de además de lo profesional algo personal. Dependiendo de la obra que vayamos a representar o depende de las vidas personales de cada uno de ellos, así estamos más o menos en la compañía.  Es una pequeña compañía de provincia como a mí me gusta decir, con amigos y compañeros a los que admiro mucho.

¿Dónde suelen actuar y con qué tipo de obras?

Hemos actuado especialmente la provincia de Cuenca, Castilla-La Mancha y a nivel nacional. Actuamos allí donde nos llamen. Las obras que solemos hacer tienen toda esta infancia teatral con los cómicos del carro, trabajamos muchos el clásico, el Siglo de Oro, yo soy una enamorada de Federico García Lorca, hemos trabajado los títeres, El Principito. Es verdad que con la compañía hay un pensamiento más de cosas que pueden gustar al público al que nos dirigimos. Trabajamos más el teatro clásico y los títeres, cosas que van a ser vendibles. Y con la escuela trabajamos más la vanguardia teatral, cosas más de investigación y experimentación, que son muy difíciles luego de vender porque no tienes un circuito muy apropiado. Trabajamos lo que va surgiendo y lo que nos apetece contar dependiendo los circuitos en los que estamos. 

¿Cómo está viviendo estas semanas de confinamiento sin poder actuar?

Está siendo un tiempo duro para muchas personas pero lo estoy llevando bien. Es un tiempo de estar conmigo misma, de leer mucho, de formarme, de pensar, de escribir… Mira si somos teatreros que montamos el teatro en casa. Hicimos una pequeña adaptación de El Principito y durante dos semanas estuvimos trabajando como si fuera un proceso teatral: montamos la casa con focos, con telas, hicimos la escenografía, la dramaturgia, colocamos los muñecos e hicimos una pequeña función. El Principito te llamaba a casa a través de videollamadas. No sé si tuvimos unas 50 o 60 videollamadas y hacíamos teatro en directo, así lo viví yo. Cosa que me ha hecho reflexionar sobre nuevas formas expresión dentro de las artes o nuevas plataformas.

He hecho teatro en el confinamiento, no sé si todo el mundo puede decir eso. Si te soy sincera no echo de menos actuar porque cada día me da más vergüenza y lo llevo peor. Me voy quedando con la dirección y la pedagogía. En el confinamiento he estado muy entretenida y lo estoy llevando bastante bien.

Entonces, ¿se puede vivir del teatro?

Sí, por lo que he dicho antes. El teatro para mí es mi oficio y se puede vivir de muchas cosas. Como oficio es trabajar y trabajar, reinventarse constantemente. Yo llevo bastantes años viviendo del teatro. Es verdad que es vivir del teatro día a día y que creo que los cómicos y los teatreros estamos hechos de esa pasta, que es algo muy normal para mí estar reinventándome y estar sacándome la economía casi mensualmente. Se puede vivir como de cualquier otro oficio. La diferencia para mí es que amo profundamente lo que hago y me dedico unos horarios que se salen dentro de los horarios de otros oficios. 

¿Considera que Cuenca es una ciudad que sabe disfrutar del teatro, que demanda teatro?

Yo no soy quién para decir esto porque no me pongo en el lugar de cada uno. Creo que sí que Cuenca demanda teatro. Cuenca tiene mucha tradición teatral y solo hay que ir al Teatro Auditorio en Cuenca cuando hay programada una obra de teatro y ver que prácticamente todas las butacas están llenas. Tenemos la suerte de contar con muy buena programación teatral en Cuenca que hace que esté llena la sala. 

Echo de menos en Cuenca otros formatos teatrales como festivales de teatro de calle en verano pero de escala nacional o internacional; echo de menos salas alternativas, teatro más vanguardista. Creo que hay todo un mundo por descubrir en Cuenca pero eso será un trabajo que tenemos que hacer entre todos y siempre con mucha profesionalidad. 

“Dentro de la creación de una Escuela Superior de Arte Dramático hay que hacer un gran trabajo por parte de las administraciones”

¿Llegará algún día a la ciudad alguna Escuela Superior de Arte Dramático o el Ciclo Superior de Arte Dramático?

Yo soy positiva y creo que sí. Ya lo han dicho y creo que así será. Es verdad que no es tan fácil como parece porque dentro de la creación de una Escuela Superior de Arte Dramático hay que hacer un gran trabajo por parte de las administraciones. Hay que desarrollar muchas programaciones didácticas, desarrollar muchas cosas porque no deja de ser una carrera. A mí me encantaría que estuviera muy ligada a la Universidad y que se cree pronto.

Estoy convencida de que muchos de mis alumnos de la escuela acabarían estudiando allí.  Las escuelas municipales son el primer paso para ir a esas escuelas superiores. Pero además podríamos llenar a Cuenca de muchos otros cursos formativos, jornadas de investigación… creo que es muy necesario y es el primer paso crear mucha formación en todos los aspectos de las artes escénicas para luego tener este tejido económico-cultural del que hablaba antes. Llegará aunque no es fácil pero hay que luchar por ello. Espero y deseo que así sea.

¿Cree que el colectivo del teatro en Cuenca se siente apoyado por las instituciones?

Antropológicamente el teatro nunca ha estado apoyado por las instituciones, ni en la historia del teatro ni en muchos sitios (risas).  Siempre me he sentido apoyada pero a mí me gustaría que no todo el teatro ni toda la cultura tuvieran que depender de las instituciones porque esto conlleva otras cosas que supondrían otra conversación. El teatro es un arte minoritario en el que creo que queda mucho por hacer y es un trabajo entre todos y espero que tengamos un futuro muy próximo en esto.

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