Carmen Santisteban: “La Joven Orquesta está más viva que nunca y la ilusión nos ha hecho traspasar fronteras”

carmenCuencacultura.es

La presidenta de la Joven Orquesta de Cuenca responde a preguntas sobre la agrupación musical y sobre cultura y actualidad.

¿Por qué asume la presidencia de la Joven Orquesta?

Jamás  me pasó por la imaginación estar vinculada a ninguna orquesta. Un día alguien de la Junta Directiva anterior acudió a mi trabajo por asuntos profesionales y me comentó que hacían falta personas para la Junta Directiva  de la Joven Orquesta, no dije ni si ni no, pero el caso es que al sábado siguiente estaba en el conservatorio viendo como ensayaban. También sin darme cuenta asumí el cargo de secretaria, así pasé unos meses y luego por problemas internos la Junta Directiva casi al completo dimitió. Solo quedaba Juan Carlos  Calvo que ostentaba el cargo de tesorero, él  estaba implicado hasta arriba, sentía la JOC en sus carnes (risas). En conciencia no pude dejarlo solo. Se convocó una Asamblea General para nombrar nueva junta directiva y yo ni corta ni perezosa allá fui, dije que me presentaba de presidenta y Juan Carlos se volvía a presentar de Tesorero. Ahí empezó mi camino a la fama (risas) y , como los entrenadores de fútbol, a sufrir en los conciertos. Bueno, a sufrir, y a disfrutar y a pasarlo bien.

¿Qué le aporta la JOC a usted? ¿Y usted a la JOC?

A mí me aporta la JOC frescura, ilusión, ganas de seguir, risas, sofocones, buenas compañías, amigos nuevos, música, cultura.

Yo por mí misma no creo aportar nada a la JOC,  o pocas cosas. A la JOC aportamos el grupo entero, el equipo:  nuestras ganas de trabajar, las ganas de que los músicos tengan un clima de estudio y trabajo diferentes, aportamos nuestro esfuerzo, nuestro trabajo, nuestra heterogeneidad….

¿Cuál es su relación con la Junta Directiva de la Joven Orquesta? ¿y con el director y los chavales?

Para llevar la gestión de una orquesta o de cualquier agrupación  es fundamental el trabajo en equipo. Intento que las decisiones se tomen entre todo el grupo y para ello hay que estar en contacto casi continuo. Con el Director, bien. Es que es muy difícil llevarse mal con el Director, con Manuel Murgui, vamos que Murgui “ no se mete en ningún lío por hablar”. Es difícil llevarse mal con él. Aparte de buen músico es buena persona.  Es lógico que tenemos que tener comunicación aunque te puedo decir que el tema técnico musical es para él solito. Nos consulta y nos pide orientación pero la decisión última la tiene él.

¿Con los chicos? Yo a los chicos los quiero como si fueran míos, los veo en el escenario se me cae la baba y me llenan de orgullo, pero tengo que decir que quien tiene el contacto con los chicos, la persona que los conoce a la perfección y que lleva su trato directo es Virginia.  Yo soy la presidenta pero este cargo que Virginia tiene no hay quien se lo quite. (risas)

¿Cuál es la forma de trabajar en la Orquesta?

Te puedo hablar desde la parte que me toca como presidenta: somos ocho integrantes en la Junta Directiva y cada uno tenemos nuestras funciones establecidas. Yo las propia de una presidenta, y aparte me ocupo de la relación con la Administración y las Instituciones. Ana es  la secretaria, Antonio lleva todo el tema de logística, Juan Carlos las cuentas, Virginia “las listas” y las relaciones con los músicos,  Arturo relaciones internacionales , Teresa el registro de socios y Rosa asuntos varios. Todos estamos a una, surgen nuestras discusiones, que no son ni más ni menos que exponer nuestros distintos puntos de vistas.

Desde el Punto de vista de los músicos, ellos ensayan todos los sábados y preparan los conciertos.

Cuéntenos cómo surge la idea de participar en un festival internacional como el de Harrogate.

Cuando esta Junta Directiva toma posesión, la orquesta estaba hundida, teníamos no más de doce músicos y lo primero que hicimos es establecer una estrategia, primero motivar a estos músicos que habían quedado,  rescatar a músicos que habían pertenecido a la Orquesta anteriormente y que por distintas circunstancias ya no venían ni a participar en los ensayos y tampoco a los conciertos, por otra parte queríamos aumentar nuestra cantera, gente jovencita que entraran con ganas y que fueran perdurables en el tiempo, ya sabes que muchos músicos se van cuando tienen que marcharse fuera a estudiar.

En otra línea pero dentro de esa estrategia estaba salir fuera, mostrar a nuestros jóvenes músicos que  en otros territorios existen chicos como ellos que trabajan y que se esfuerzan para hacerse carrera en la música.

A últimos de este verano recibimos una invitación para participar en el festival de Harrogate, vimos la oportunidad para materializar nuestra estrategia y como lo veíamos imposible aprobamos en Junta Directiva poder participar en él. A partir de ese momento empezó nuestra carrera de obstáculos hasta que cumplimos nuestro sueño.

¿Se sienten apoyados por las instituciones?

Sabemos los momentos que estamos atravesando, en otras circunstancias igual nos podrían haber ayudado un poco más, pero desde aquí tengo que agradecer a la Fundación Global Caja, a la Diputación Provincial de Cuenca,  al Ayuntamiento de Cuenca,  y a nuestro patrocinador Construcciones Sarrión. Luego por supuesto a la buena generosidad de todos los padres.

¿Cree que la Joven Orquesta está reconocida en Cuenca?

Claro, ¡cómo no! La  Orquesta lleva  22 años funcionando y forma parte de la vida cultural de nuestra provincia. Esa trayectoria es digna de mencionar porque no todas las asociaciones tienen una vida tan larga. Las personas nos conocen y tiene su prestigio.

¿Cuál ha sido uno de los mejores momentos que ha vivido desde que llegó a la JOC? ¿y uno de los peores?

No puedo destacar un buen o mal momento. Son todos buenos momentos. Quizás uno de mis mejores momentos fue cuando empezó el desfile de músicos en Harrogate y nuestros músicos con esa gracia especial que da la juventud sacaron sus instrumentos de viento y percusión  y empezaron a desfilar tocando música de charanga. En ese momento creo que a muchos de nosotros se nos cayeron las lágrimas.  Realmente en Harrogate solo tuvimos buenos momentos. Otros buenos momentos son cuando tenemos nuestros conciertos de Navidad,  cuando vamos en bus para los pueblos donde tenemos conciertos…son tantos. ¿Malos? Ahora mismo no me acuerdo.

Cuenca siempre ha estado muy unida a la música, ¿el proyecto del Conservatorio Superior será una realidad algún día?

Ojalá. Yo confío en que nuestros políticos se pongan manos a la obra. Ya está bien de que nuestros chicos se tengan que ir fuera. En Castilla-La Mancha no hay ninguno y es una pena.

¿Cree que la cultura está en decadencia?

No, ¿cómo va estar en decadencia? La cultura está viva y evoluciona al ritmo de la sociedad. Cuando los recursos son escasos como ocurre en la actualidad la creatividad aflora con más fuerza.

¿Qué le pediría a Cuenca con respecto a la Joven Orquesta?

A Cuenca no le pediría nada, solo le diría dos cosas: que confíen en  la Joven Orquesta  porque está más viva que nunca y que la ilusión nos ha hecho traspasar fronteras.

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