Francisco Grau: “El ADN de una Semana Santa son sus marchas de procesión”

FRANCISCO GRAUCuencacultura.es

El director de la Banda Sinfónica Municipal de Música de Albacete, Francisco Grau, habla del reto de dirigir a una banda joven como la de la capital albaceteña, del Concierto de inicio de Cuaresma de Cuenca que dirigirá el próximo 16 de febrero y de su particular visión de la música dentro de la Semana de Pasión.

Tiene un currículum tan extenso y una carrera militar y musical tan prolífica que es de imposible memorización, pero más allá de los reconocimientos, los títulos y el bagaje a sus espaldas, es en su mirada donde se adivina el verdadero calado de su obra: a Francisco Grau le brillan los ojos de una forma especial cada vez que habla de música. Cuánto no será su amor por ella, que confiesa con media sonrisa que su mujer siempre se refiere a la música como a su gran rival en los afectos. Después de dirigir a las mejores formaciones musicales del país, Grau aceptó hace unos meses el reto de hacer lo propio con la Banda Sinfónica Municipal de Música de Albacete. El próximo 16 de febrero actuará en Cuenca en el Concierto de inicio de Cuaresma. Y si el concierto es como la entrevista, a fe que promete ser toda una declaración de amor a la música, a Cuenca y a su Semana Santa.

¿Cómo es la Banda Sinfónica Municipal de Música de Albacete?

Es una formación instrumental relativamente muy joven, que empieza a funcionar como banda profesional en 1999 y tiene pocos años de vida. Quizá me dirá “ya tiene trece años”, pero es realmente una banda joven porque en arte pasa lo que con los vinos: necesitan años para coger solera. Pero tiene una cosa muy importante, y es que está integrada por gente muy joven y con una inmejorable preparación técnica. Luego se puede abarcar cualquier obra sinfónica, popular, de música brillante como llaman los americanos a la música bailable y de películas, zarzuela u ópera, con la seguridad de que vas a encontrar una respuesta adecuada.

¿Dónde estaría la Banda Sinfónica de Albacete en un hipotético escalafón nacional?

Yo puedo decir, sin ningún tipo de modestia, que he dirigido a las mejores bandas de España. Incluso la Orquesta Nacional y la Orquesta de Radiotelevisión. Por eso puedo decir que la Banda de Albacete está entre las tres o cuatro bandas mejores de España.

Además de por la razón obvia de que es la única banda regional completamente profesional, ¿por qué estaría la banda albaceteña tan alta en el escalafón?

Precisamente porque los músicos están en lo que llamamos nosotros en términos musicales “in crescendo”. Están alcanzando su plenitud. Están todavía en busca de nuevos conocimientos y nuevas sensaciones. Es como ese explorador que va viendo cosas y cada vez esos descubrimientos le animan más a seguir adelante. Es decir, son músicos profesionales y esta vocación les lleva a dirigirse, a buscar, algo que está por encima de lo que ellos poseen. Y a un escalón siguen otro y otro y otro, y eso es muy importante en música. En música, como en el amor, la ilusión nunca debe de faltar. Por eso, el amor a la música les lleva a tener una ilusión que va venciendo obstáculos y cuando se encuentran ante obras o dificultades que desconocen, le ponen su amor hacia ese arte tan bonito y tan sublime como es la música. Por eso suenan así y por eso creo que van a sonar mejor.

La Banda tiene actualmente 45 integrantes. ¿Es el número óptimo? 

No exactamente. Si a mí me dieran quince o veinte músicos más podríamos convertirla en la banda cabeza de España. Pero la situación económica es la que es, lo que hay es lo que hay, entiendo que no puede ser.

¿Cómo es dirigir a una banda tan joven? ¿Es muy diferente de hacerlo con una ya consolidada?

Aquí digamos que hace falta una doble actitud: hace falta actitud técnica y hace falta actitud pedagógica. Y también una preparación psíquica buena. Es decir, hay que llevarlos para conseguir los objetivos debidamente ordenados y hay que llevarlos con la ilusión siempre flotando en ellos. Para que no falte. Esto es difícil y es fácil. Es difícil cuando eres un músico profesional. Es fácil cuando eres un músico vocacional, porque por encima de todo para ti está tu vocación. Está la música. Si eres profesional quizá buscas un poco más la peseta. No digo que todos los músicos profesionales busquen el dinero, pero la música como todo en la vida, es esencialmente amor.

Usted que ha dirigido las principales bandas de este país, que tiene tantas distinciones y que ha hecho grandes todas las formaciones musicales por las que ha pasado, ¿por qué aceptó el reto de dirigir la Banda Sinfónica de Albacete? ¿Qué supone en su carrera?

Bueno, digamos que era un poco una asignatura pendiente para mí. ¿Por qué? Porque mi mujer es de Albacete. Nos casamos siendo muy jóvenes y ella dejó su Albacete para seguirme a mí en toda mi trayectoria profesional. Ahora acaba mi ciclo profesional y yo podría estar realmente jubilado, porque es lo que me correspondía. Pero yo no sé vivir sin música. Y la verdad es que un par de semanas antes de pasar yo a la situación de retirado tenía quince ofertas de la vida civil. Y elegí, quizás, pensando materialmente, la más floja. Pero pensado de otra forma, la ideal: por poder volver a la tierra de mi mujer, estar cerca de mis hijos y nietas en Madrid, y seguir con mi otro gran amor, que es la música, a través de un grupo humano y artístico donde podía seguir haciendo lo que ha sido toda mi vida.

Le brillan los ojos cuando habla de la música.

En el momento que me falte la ilusión, te puedo decir que lo dejaría. En una ocasión alguien me preguntó que cómo un general hacía esto. Yo le respondí: “No pensemos en el general, pensemos en el hombre”. General es una distinción militar muy importante, le llaman príncipe de los ejércitos. Agradezco mucho que se me dé esa consideración porque a la música se le da la auténtica categoría que dentro de la cultura de un país debe tener y que en España, desgraciadamente, no la tiene. Pero lo que yo hago, lo hago pensando en que debo entregarme a aquello que constituye mi vida y que es mi música. Como dice mi mujer… “es mi gran rival”. Aunque cada cosa está en su sitio ¿eh? (sonrisas).

Le proponen interpretar el Concierto de inicio de Cuaresma en Cuenca, algo que ha sido posible gracias a las gestiones conjuntas de los ayuntamientos de Cuenca y Albacete. ¿Conocía la trayectoria de este concierto y la Semana Santa de Cuenca?

Sí, lo conozco y lo conozco bien, porque da la casualidad de que yo sustituí en la Guardia Real a un gran músico conquense como es José López Calvo. Pepe es mi compañero, es mi amigo y en muchas ocasiones me ha ayudado mucho. (Se emociona Francisco Grau al hablar de López Calvo y le tiembla la voz) Cuenca es su pueblo y por eso es el mío, como decía Gabriel miró: “Orihuela, tu pueblo y el mío”, yo digo Pepe, tu pueblo y el mío. Con él vine a algunos conciertos de inicio de Cuaresma y de Semana Santa en Cuenca. Además la música de Semana Santa me ha encantado siempre mucho. He estado en algunos conciertos en el auditorio en los que se interpretaban marchas mías, creo que debo tener compuestas unas ciento cincuenta, pero no por eso, sino sobre todo por estar en el pueblo de Pepe y en La Mancha, que es una tierra que me encanta y que para mí tiene muchos lazos de unión. Y sobre todo porque yo, en mi tiempo en la Guardia Real me quedé con el deseo de hacerle un homenaje a Pepe aquí en su pueblo. Las circunstancias y las obligaciones del destino no me lo permitieron y se lo hago ahora como civil.

¿Entiendo entonces que hará algún guiño a José López Calvo interpretando alguna obra suya?

Entiendes bien. Habrá dos obras de José López Calvo en el programa del concierto, que es un programa didáctico, de alguna forma. Porque yo pienso que una Semana Santa que no tiene su música propia no es Semana Santa. Estamos sufriendo una invasión de donde mejor se vive la Semana Santa, que es la comunidad andaluza. Pero yo creo que ellos pueden tener su música, que es muy bonita y hay que respetarla, pero que Cuenca también debe tener su música, que es muy bonita. El ADN de una Semana Santa está en sus marchas de procesión. Y yo creo que lo más importante es conservar la tradición de un pueblo, las manifestaciones, el sentir de un pueblo, que es el arte en sí. Por eso, si cambiamos de ciudad tenemos que cambiar de partitura. Se llame Galicia, se llame Andalucía o se llame Castilla-La Mancha. Hay una serie de circunstancias: la luz, el ambiente, la gente…

..que se reflejan en la música ¿verdad?

Efectivamente. La música es la expresión, el alma de un pueblo. Y el alma del pueblo castellano-manchego no es el alma de Andalucía. Y cuando nos quieren meter esas cosas… chirrían. Yo creo que esas marchas aquí no dicen nada, como si oímos las de aquí allí. Al margen de que yo no encuentro música mala, cada música tiene su espacio. Sobre todo en Semana Santa.

Me decía pues que será un concierto didáctico.

Sí, un concierto didáctico totalmente, en el que quiero que se vean las distintas marchas de España. Vamos a oír marchas andaluzas, castellano-manchegas, castellano-leonesas y mediterráneas, porque son los focos de la Semana Santa. Vamos a ver la luz de la música en Alicante, en Cartagena; vamos a ver la alegría y el sabor tan bellos como son la música en Málaga y en Sevilla; vamos a ver la música en Castilla y León con su sobriedad leonesa… Y vamos a vivir la música de Castilla-La Mancha con su sobriedad y ese algo especial de pueblo pero menos que se siente en esta región.

No sé si podemos anunciar ya que habrá algún que otro estreno en el que tiene usted mucho que ver, maestro.

Podemos decirlo, podemos. Sí, he hecho algo para Cuenca. Como también vamos a tener la novedad de que por primera vez la sección de cornetas de la Banda Sinfónica Municipal de Sevilla va a salir de su ciudad para colaborar con la Banda Sinfónica Municipal de Albacete en este concierto extraordinario. Y esto será así porque pienso que tenemos que darnos cuenta de que en la Semana Santa participan dos tipos de agrupación musical: las bandas de cornetas y tambores, que tienen una misión de orden en la procesión, y las bandas de música que tienen una misión de apoyo al sentimiento espiritual de los que participan en la procesión. Pero además de emocionar y de ayudar a los banceros en Cuenca, por no poner otra ciudad, cuando necesitan ese impulso extra para seguir, la música debe servir para unir esas dos partes importantes y sonoras de la procesión, que son los dos tipos de bandas y en la cual puede estar la música del futuro.

¿En qué sentido?
En el sentido de evolución. Lo que no evoluciona muere. Y amando las tradiciones, combinar modernidad con tradición es lo ideal para que una cosa viva.

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